La energía renovable crece pero persisten los riesgos climáticos: AIE

La Agencia Internacional de Energía (AIE) pronosticó este miércoles un gran crecimiento de las energías renovables y el gas natural de aquí a 2040, pero advirtió que “hay que hacer más esfuerzos” para poder cumplir las metas del Acuerdo de París contra el cambio climático.

Su director ejecutivo, Fatih Birol, presentó en Londres el informe Perspectivas para la energía mundial 2016, que anticipa que el combustible y las tecnologías de bajo carbono, principalmente renovables, representarán 80% del crecimiento de la oferta en el sector energético en los próximos 25 años.

Aunque los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón crecerán relativamente menos, continuarán siendo clave para hacer frente a un aumento previsto del 30% de la demanda, por lo que es “fundamental” que en 2017 se invierta en proyectos de extracción de crudo, dijo.

Si no se incrementa esa inversión, frenada en los últimos dos años por la caída de los precios del petróleo, podría haber problemas de suministro ya en la década de 2020, añadió.

A pesar de que el bajo precio del crudo preocupa, Birol se mostró resistente a que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que se reúne el 30 de noviembre en Viena, intervenga en el mercado.

“Nosotros creemos que los precios deberían estar a un nivel suficiente para movilizar la necesaria inversión, pero opinamos que eso debería dejarse en manos del mercado y no de la intervención” de los productores, declaró en la rueda de prensa.

Con el progresivo avance de las energías renovables, sobre todo en el sector eléctrico, posibilitado por la reducción de costes y el apoyo público, “surgen nuevos desafíos sobre cómo garantizar el suministro también de esas fuentes”, señaló Laura Cozzi, coautora del estudio.

Los gobiernos deberán prever que esa energía, sobre todo la solar y la eólica, pueda generarse “cuando se necesita” y será importante desarrollar métodos de almacenaje, precisó.

La AIE prevé asimismo un aumento destacado en las próximas décadas de la oferta de gas natural licuado, menos contaminante que el crudo, con el auge de nuevos productores, como EEUU y Australia, y una mayor facilidad en el transporte, pues no se depende de gasoductos.

El organismo, que analiza el panorama energético para sus 29 países miembros, avisa de que, aunque las renovables se imponen en la producción eléctrica, es imprescindible “destinar más inversión para desarrollar tecnologías de bajo carbono en los sectores del transporte por carretera, la aviación y el petroquímico”, que todavía dependen del petróleo.

En el informe, la AIE advierte de que, si no se invierte más en tecnologías de bajo carbono y mejora de la eficiencia, no se podrá cumplir el Acuerdo de París, vigente desde el 4 de noviembre, que busca limitar a un máximo de 2º Celsius el calentamiento del planeta, sobre niveles preindustriales.

Con las medidas anunciadas hasta ahora por los Estados signatarios, “solo se conseguirá ralentizar el aumento estimado de las emisiones de carbono del sector energético, de una media de 650 millones de toneladas al año desde el año 2000 a unos 150 millones de toneladas anuales en 2040”, sostiene.

“Aunque esto es un logro significativo, está lejos de ser suficiente para evitar el peor impacto del cambio climático, pues solo limitaría el aumento de la temperatura global a 2.7ºC en 2100”, manifiesta el organismo.

Para cumplir el acuerdo, se requeriría que las emisiones de carbono “alcanzasen su tope en los próximos años y que la economía global se convirtiera en neutra en carbono a finales de siglo”.

La AIE denuncia además que, pese a las nuevas fuentes de energía, en 2040 aún habrá en el mundo al menos 500 millones de personas sin acceso a electricidad, principalmente en el sur de Asia y el África subsahariana.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) pronosticó este miércoles un gran crecimiento de las energías renovables y el gas natural de aquí a 2040, pero advirtió que “hay que hacer más esfuerzos” para poder cumplir las metas del Acuerdo de París contra el cambio climático.

Su director ejecutivo, Fatih Birol, presentó en Londres el informe Perspectivas para la energía mundial 2016, que anticipa que el combustible y las tecnologías de bajo carbono, principalmente renovables, representarán 80% del crecimiento de la oferta en el sector energético en los próximos 25 años.

Aunque los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón crecerán relativamente menos, continuarán siendo clave para hacer frente a un aumento previsto del 30% de la demanda, por lo que es “fundamental” que en 2017 se invierta en proyectos de extracción de crudo, dijo.

Si no se incrementa esa inversión, frenada en los últimos dos años por la caída de los precios del petróleo, podría haber problemas de suministro ya en la década de 2020, añadió.

A pesar de que el bajo precio del crudo preocupa, Birol se mostró resistente a que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que se reúne el 30 de noviembre en Viena, intervenga en el mercado.

“Nosotros creemos que los precios deberían estar a un nivel suficiente para movilizar la necesaria inversión, pero opinamos que eso debería dejarse en manos del mercado y no de la intervención” de los productores, declaró en la rueda de prensa.

Con el progresivo avance de las energías renovables, sobre todo en el sector eléctrico, posibilitado por la reducción de costes y el apoyo público, “surgen nuevos desafíos sobre cómo garantizar el suministro también de esas fuentes”, señaló Laura Cozzi, coautora del estudio.

Los gobiernos deberán prever que esa energía, sobre todo la solar y la eólica, pueda generarse “cuando se necesita” y será importante desarrollar métodos de almacenaje, precisó.

La AIE prevé asimismo un aumento destacado en las próximas décadas de la oferta de gas natural licuado, menos contaminante que el crudo, con el auge de nuevos productores, como EEUU y Australia, y una mayor facilidad en el transporte, pues no se depende de gasoductos.

El organismo, que analiza el panorama energético para sus 29 países miembros, avisa de que, aunque las renovables se imponen en la producción eléctrica, es imprescindible “destinar más inversión para desarrollar tecnologías de bajo carbono en los sectores del transporte por carretera, la aviación y el petroquímico”, que todavía dependen del petróleo.

En el informe, la AIE advierte de que, si no se invierte más en tecnologías de bajo carbono y mejora de la eficiencia, no se podrá cumplir el Acuerdo de París, vigente desde el 4 de noviembre, que busca limitar a un máximo de 2º Celsius el calentamiento del planeta, sobre niveles preindustriales.

Con las medidas anunciadas hasta ahora por los Estados signatarios, “solo se conseguirá ralentizar el aumento estimado de las emisiones de carbono del sector energético, de una media de 650 millones de toneladas al año desde el año 2000 a unos 150 millones de toneladas anuales en 2040”, sostiene.

“Aunque esto es un logro significativo, está lejos de ser suficiente para evitar el peor impacto del cambio climático, pues solo limitaría el aumento de la temperatura global a 2.7ºC en 2100”, manifiesta el organismo.

Para cumplir el acuerdo, se requeriría que las emisiones de carbono “alcanzasen su tope en los próximos años y que la economía global se convirtiera en neutra en carbono a finales de siglo”.

La AIE denuncia además que, pese a las nuevas fuentes de energía, en 2040 aún habrá en el mundo al menos 500 millones de personas sin acceso a electricidad, principalmente en el sur de Asia y el África subsahariana.

Fuente: https://www.zafranet.com/2016/11/la-energia-renovable-crece-pero-persisten-los-riesgos-climaticos-aie/

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